Derecho a la intimidad y la privacidad:
un juego de lo permitido al límite con lo prohibido

Cuando se habla del derecho a la intimidad, lo primero que se nos ocurre es la idea del conflicto que se produce entre lo público y privado. Ante esta situación es normal que nos cuestionemos que sucede si el traspaso del límite de lo íntimo o privado ocasiona un daño a un tercero.

Es por ello, que al referirnos a este tema, lo vamos a dividir en tres partes:

  • en primer término debemos saber qué significa “intimidad”;
  • Luego analizar quién es el que vulnera el derecho a ella y
  • Quién resulta ser el afectado.

Entonces, yo les pregunto, que les parece o creen ustedes ¿qué es la “intimidad”?
Puedo adelantarme y decirles que en nuestra realidad, el conflicto puede darse entre un particular y otro particular; es decir, entre personas como nosotros, entre el Estado y un particular o un funcionario público; entre un medio de prensa y un particular o un personaje público, entendido este en términos vulgares como figura pública por las características que presenta o el trabajo que realiza, en otros términos, un/a actor o actriz, modelo, jugador de fútbol, etc.

Y por otra parte, ¿qué entendemos por “privacidad”?

Entonces, la intimidad y la privacidad ¿son sinónimos? ¿Uds. qué creen?

Comencemos por expresar que el Diccionario de la Real Academia Española define a la intimidad como la zona espiritual íntima y reservada de una persona o de un grupo, especialmente de una familia. Asimismo, el Diccionario citado, si bien no define el término “privacidad”, establece que la palabra “PRIVADO/A”, hace referencia a aquello que se ejecuta a vista de pocos, familiar y domésticamente, sin formalidad ni ceremonia alguna.

De las definiciones dadas, entonces, podemos destacar que los términos intimidad y privacidad se relacionan con el ámbito familiar y domestico, es decir, reservado, y por lo tanto, ajeno al interés del publico.

En este sentido, deviene interesante resaltar el pensamiento de Aznar Gómez quien entiende que mientras la intimidad abarcaría el ámbito de los mas próximo a la personalidad individual, de sus manifestaciones espirituales mas inmediatas y de sus sentimientos y afectos compartidos, la privacidad abarcaría también el ámbito mas amplio a menudo ya físico y material, que serviría de soporte y amparo al anterior (como el domicilio privado, la correspondencia particular, los datos personales, etc.).-

Es así que habiendo definido los conceptos mencionados, creemos que ambas palabras pueden ser utilizadas como sinónimos sin confusión alguna. Entonces, Privacidad, reserva, vida privada, intimidad: son todos términos que además de ser empleados para definirlos entre si hacen también alusión a un solo significado: la zona espiritual exclusiva del individuo a la cual nadie tiene acceso salvo aquella persona a quien ese individuo se lo permita (es ahí, donde deja ser privado).
Por otra parte, a fin de evitar que la información corra de un lado a otro de manera deliberada y sin control, como la que suponen los medios de comunicación, tras la evolución tecnológica de los mismos, el derecho, o más bien, la ley, ha venido a poner un freno y limitar estos actos comunicacionales.

Sin embargo hay que tener en cuenta, lo siguiente:

  • El derecho a la intimidad es inherente a la condición humana, es decir es esencial para su condición como ser humano; a lo mismo que el derecho a la información. El hombre tiene derecho a ser informado, como a informar;
  • Por eso se dice, que el derecho a la intimidad representa una excepción absoluta respecto al derecho a la información. Es por eso, que nunca deberá informarse sobre lo íntimo. Por que al hacerlo, esta vulnerando uno de los principios y derechos mas elementales que otorga nuestra Ley Suprema: esto es, el derecho a la libertad y a la vida (base del derecho a la intimidad) y la garantía constitucional, que se encuentra establecida en el art. 19 de nuestra Constitución Nacional (derecho a la privacidad), que textualmente se cita: “Art. 19.- Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados. Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe”.
  • Los medios de comunicación masiva son la vía, el motor para el intercambio de ideas, opiniones e informaciones. Es la herramienta que alimenta a la opinión pública, que nutre a los ciudadanos para que tomen decisiones. También son un eficaz aparato publicitario y de propaganda.
  • Y todo lo anterior, solo sucede, si necesariamente el hombre como ser social se integra como tal en la sociedad, realizando una proyección exterior de su persona.

Empero, el DERECHO A LA INTIMIDAD es el derecho personalísimo que permite sustraer a la persona de la publicidad o de otras turbaciones a su vida privada, el cual está limitado por las necesidades sociales y los intereses públicos. Como así también, es uno de los contenidos del derecho a la dignidad (entendiéndose, que este derecho se encuentra relacionado con el derecho a la imagen, al honor y a la buena reputación).
En el derecho internacional, la protección de la vida privada fue reconocida como un derecho del hombre por el artículo 12 de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre de 1948. La cual se encuentra contenida, por la reforma de nuestra constitución en 1994, en el art. 75 Inc. 22.-
Por su parte, en nuestro derecho interno, el Código civil y Comercial de la Nación, cuenta con una norma especifica, la que se encuentra legislada en el art. 53 (el replica las previsiones mencionadas en la ley de propiedad intelectual Nº 11.723): “Derecho a la imagen. Para captar o reproducir la imagen o la voz de una persona, de cualquier modo que se haga, es necesario su consentimiento, excepto en los siguientes casos: a) que la persona participe en actos públicos; b) que exista un interés científico, cultural o educacional prioritario, y se tomen las precauciones suficientes para evitar un daño innecesario; c) que se trate del ejercicio regular del derecho de informar sobre acontecimientos de interés general. En caso de personas fallecidas pueden prestar el consentimiento sus herederos o el designado por el causante en una disposición de última voluntad. Si hay desacuerdo entre herederos de un mismo grado, resuelve el juez. Pasados veinte años desde la muerte, la reproducción no ofensiva es libre.”
En este sentido, deviene oportuno destacar el aporte de William L. Prosser quien expresa que el derecho a la intimidad comprende cuatro formas distintas de invasión:

  • intrusión: en el retiro del individuo o en sus asuntos privados;
  • REVELACION pública de hechos privados embarazosos para el individuo;
  • PUBLICIDAD que coloca al demandante bajo una falsa luz ante la opinión publica (falsea los hechos dando una mala imagen pública de una persona);
  • APROPIACION, en beneficio del demandado, del nombre o imagen del demandante.

 
Siguiendo este lineamiento, el derecho a la propia imagen parece constituir una especie de los denominados derechos personalísimos que junto con el honor y la intimidad protege las manifestaciones espirituales de la persona. Éste ha sido definido como aquél "cuyo regular ejercicio permite oponerse a que por otros individuos y por cualquier medio se capte, reproduzca, difunda o publique sin su consentimiento o el de la ley su propia imagen o voz" (Rivera). Este derecho goza de amparo constitucional, ya sea como un aspecto del derecho a la privacidad (art. 19 de la CN), o bien como un derecho autónomo implícito en su art. 33, a lo que se suma su recepción por vía del art. 75 inc. 22 que otorga rango constitucional a diversos instrumentos internacionales entre los que se encuentra el Pacto de San José de Costa Rica (art. 11).

Existe consenso en que el derecho a la imagen goza de una esfera jurídica propia, constituyendo una categoría autónoma e independiente de la protección de otros derechos personalísimos. De ahí que su vulneración se configura con la mera captación de la imagen o la voz sin el consentimiento del sujeto, aun cuando no se infiera una lesión a la privacidad, al honor o a la identidad personal (Cifuentes, Kemelmajer de Carlucci, Rivera, Zavala de González). Ello no obsta, claro está, que su afectación pueda, al mismo tiempo, conculcar tales derechos, hipótesis en la cual se estará frente a una doble infracción (Rivera).

La regla es la exigibilidad del consentimiento a fin de "captar" o "reproducir", de cualquier forma la imagen o voz de una persona. Ello evidencia el carácter relativamente disponible de este derecho. Dicha conformidad no se presume, es de interpretación restrictiva y libremente revocable (art. 55), recayendo la carga de probar su existencia sobre quien la alega.
Toda persona física, sea ésta ignota o pública, tiene derecho a la imagen. Empero, tal aseveración exige ciertas precisiones.
En lo que concierne a personas públicas o notorias las excepciones que prevé el art. 53 permiten cierta modulación de su alcance el que ha sido delimitado por la doctrina y jurisprudencia. Con independencia del carácter "público" de una persona, si la naturaleza de las imágenes reproducidas por un medio reviste naturaleza estrictamente privada y personal máxime si fueron obtenidas en un lugar privado y de acceso restringido se produce una ilegítima intromisión.

Tal obrar no encuentra amparo en el derecho de información en tanto no concurra un interés público e informativo que justifique la preferencia de aquél sobre el derecho a la imagen. Una solución contraria importaría convalidar una especie de estigmatización de ciertas personas y autorizar a terceros a utilizar su imagen por mera curiosidad o ánimo de lucro (cf. STC España, salas 1, N° 83/2002, 22/4/2002, RCT 2002/83). También ha sido reprobada la obtención y publicación de imágenes de estos sujetos tomadas en lugares públicos, si revelaban un carácter estrictamente personal y familiar. En todo caso habrá de efectuarse un balance entre la protección de la vida privada e imagen y la libertad de expresión, ponderando si la imagen contribuye o no a un debate de interés general, no siendo admisible invocar al efecto la curiosidad o morbo de cierto público sobre detalles de la vida privada en tanto ello no contribuya al mentado debate (cf. TEDH, in re "Affaire von Hannover c. Allemagne", sent. del 24/6/2004, Rep. Aranzadi del Trib. Constitucional N° 13, Pamplona, 2004).

Por otro lado, y no menos importante sino por el contrario, el art. 22 de la ley 26.061 recepta el derecho de las niñas, niños y adolescentes a ser respetados en su dignidad, reputación y propia imagen y prohíbe "difundir o divulgar datos, informaciones o imágenes que permitan identificar, directa o indirectamente" a los nombrados, "a través de cualquier medio de comunicación o publicación en contra de su voluntad y la de sus padres, representantes legales o responsables, cuando se lesionen su dignidad o la reputación" o "constituyan injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada o intimidad familiar".

  • LA INFLUENCIA DE ESTOS DERECHOS CON LAS “REDES SOCIALES”:

Las redes sociales desde el punto de vista sociológico, son aquellas que están compuestas por las relaciones definidas entre un conjunto de personas, las cuales van desde la amistad o los lazos familiares hasta la necesidad de compartir conocimientos o intereses en común. Todo ello a través de INTERNET.
Asimismo, a través de ellas el usuario exterioriza sus pensamientos, sentimientos o preocupaciones diarias actualizadas constantemente por computadoras o dispositivos móviles, de manera tal que todos los integrantes de la red social puedan tener conocimiento de la vida interior del sujeto sin que este tenga una conciencia real del hecho.
No obstante ello, para adquirir este servicio es necesario generar un PERFIL PÚBLICO, donde se plasman datos e información personal y además permite localizarnos donde estemos. (¡¡PELIGROSO!!). De esta manera, exponemos; inconcientemente, nuestra vida cotidiana.
Los riesgos son:

  • INFORMACIÓN DEL PERFIL, CESIÓN DE DATOS y DERECHO A LA INTIMIDAD: sin darnos cuenta, al plasmar nuestra información, cedemos a terceros valiosa información que puede ser utilizado por éstos (mayormente son empresas financieras, bancarias, de encuestas, etc.) Por eso se dice que: ES MAS COSTOSO BORRAR DATOS DEL USUARIO QUE SU ALMACENAMIENTO Y MANTENIMIENTO EN LA RED. CUALQUIER TERCERO AJENO PUEDE OBTENER TUS DATOS PERSONALES.
  • INFORMACIÓN DEL PERFIL Y DERECHO A LA PROPIA IMAGEN: asocia la imagen con el perfil de determinado usuario;
  • REITERANDO LO ANTERIOR DICHO, LOS DATOS EN INTERNET PUEDEN PERMANECER PARA SIEMPRE.
  • COMO ES LA INGERENCIA ENTRE LOS DERECHOS A LA INTIMIDAD Y LA PRIVACIDAD CON LAS REDES SOCIALES Y EL MUNDO DE LA PUBLICIDAD y MARKETING

                          La publicidad y el marketing están vinculados con los llamados derechos culturales dentro de toda sociedad. Estos derechos son: el derecho a la educación, el derecho a la libertad artística, el derecho a disfrutar y tener acceso al patrimonio cultural y el DERECHO A ELEGIR SU FORMA DE VIDA. A su vez, todos estos derechos tienen sus límites en distintas leyes:

  • Ley contra los actos discriminatorios Nº 23.592. El INADI es el establecimiento a cargo de recibir las denuncias contra este tipo de actos, en cualquier ámbito de la vida de una persona. Inclusive, y con mayor preponderancia en la actualidad, en INTERNET (esto a través de la Plataforma por una Internet Libre de Discriminación).
  • En el ámbito de la Capital Federal, existe una ley que regula la utilización del photoshop, la cual dice que en caso de usar una imagen con una figura humana utilizada como soporte o formando parte del contexto o paisaje, debe transcribirse la siguiente leyenda: “la imagen de la figura humana ha sido retocada y/o modificada digitalmente”. Y en caso de infracción, se aplicaran las sanciones previstas en la Ley de Lealtad Comercial Nº 22.802.
  • La ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (ley de medios) Nº 26.522, establece como objetivos la promoción y preservación de la identidad y de los valores culturales

A lo que en mi opinión respecta, creo oportuna para esta ocasión una frase del célebre escritor Antoine de Saint-Exupéry: “No tengo derecho a  decir o hacer nada que disminuya a un hombre ante sí mismo. Lo que importa no es lo que yo pienso de él, sino lo que él piensa de sí mismo. Herir a un hombre en su dignidad es un crimen”.

http://www.ohchr.org/Documents/Issues/CulturalRights/ConsultationImpactAdvertising/Argentina.pdf (pagina de la ONU)

Macarena Zarza

Consejo Consultivo - Fundación Jóvenes por los Derechos Humanos
macarena.zarza@jdh.org.ar

 

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA:
www.ohchr.org
www.oas.org
www.saij.gob.ar
www.notarfor.com.ar
Código Civil y Comercial de la Nación
Código Penal de la Nación
Constitución Nacional Argentina
Convención Americana de Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica)
Declaración Universal de los Derechos del Hombre de 1948
Ley Nº 11.723
Ley Nº 22.802
Ley Nº 24.240
Ley Nº 26.522
Ley Nº 23.592

*Las opiniones reflejadas en los escritos del Autor no representan necesariamente las de la Fundación Jóvenes por los Derechos Humanos, siendo aportadas de forma exclusivamente personal.